DÍAZ ROSAS, MIRIAM
Esta es mi invitación personal a un día de tormenta en el que meinundan las metáforas. Un recorrido por mi meteorología interna, quesube y baja como la marea: desde las primeras nubes inocentes hastalos truenos que nadie quiere escuchar. Aquí no hay coherencia, soy una tormenta de verano en Navidad. Y es que todo el mundo cree que en miciudad siempre hace sol, porque aprendí a brillar en la oscuridad, yque mi cuerpo puede soportar cualquier temporal, porque nadie nuncaescuchó quejarme. Pero que mi tierra esté húmeda no significa que seablanda, de todo lo que lluevo crecen estas palabras.