La vuelta a casa jamás había sabido tan extraña. Algo había cambiado. Tapamos ventanas de heridas. Decoramos depresiones y recolocamos sentimientos. Sí. Habíamos vuelto a casa. O, al menos, una parte de nosotros.
Artículos relacionados
Vista previa: LUMINISCENCIA
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Puede obtener más información aquí o cambiar la configuración.